Comparte el artículo Donadío, Galvis Galvis y el carácter: SERGIO ESTEBAN VÉLEZ El Mundo, 24 de febrero de 2008 Alberto Donad ...
SERGIO ESTEBAN VÉLEZ
El Mundo, 24 de febrero de 2008
Alberto Donadío presentó en Medellín un libro con la correspondencia de su suegro, el liberal Alejandro Galvis. Con el texto deja de lado las investigaciones periodísticas que hicieron temblar al país con sus revelaciones, para internarse en la vida de un personaje de influencia nacional.
El pasado jueves, en la Torre de la Memoria de la Biblioteca Pública Piloto, se hizo el lanzamiento en Antioquia del libro “Galvis Galvis o el carácter”, de Alberto Donadío. La presentación
estuvo a cargo del ex alcalde de Medellín y columnista de EL MUNDO Evelio Ramírez Martínez.
El libro comprende una selección de la correspondencia del patriarca liberal de Santander Alejandro Galvis Galvis con siete presidentes de la República y otros grandes personajes nacionales de su
época.
La idea de realizar este libro le surgió a Donadío, luego de conocer la compilación de las “Cartas del exilio”, de Eduardo Santos y Carlos Lleras Restrepo, importante documento histórico de la
época de la violencia partidista en Colombia.
Donadío tomó la decisión de sentarse, durante dos años, a estudiar el archivo personal y las casi 2.000 cartas de Galvis Galvis (propiedad de su hijo Alejandro, presidente del Grupo Editorial
Galvis Ramírez), y, según él, encontró: “Un material extraordinario”.
Las cartas estaban organizadas por corresponsal y además había una copia de cada una de las que Galvis había escrito, desde 1915. De éstas, lo sorprendió principalmente la excelencia del manejo
del castellano y la riqueza de su prosa. “Las cartas no son coloquiales: son todas muy formales, casi como los editoriales que él escribía”, anota Donadío.
Seguramente, en las cartas publicadas en este libro, los lectores podremos encontrar, de primera mano, algunos secretos acerca de importantes sucesos de nuestra historia que no se
conocían públicamente.
Realmente no hay grandes revelaciones, como sí las hay en el libro de las cartas entre Santos y Lleras. Hay la confirmación de lo que ya Galvis Galvis había contado en su
autobiografía, publicada hace 30 años. Lo único que sí es nuevo y que no conocía ni siquiera la familia es el pleito de Galvis con sus suegros, en México, por la hija que nunca pudo
recuperar.
¿Cuál de los corresponsales del doctor Galvis que figuran en el libro reúne las condiciones más próximas al perfil de estadista, y cuál fue el que hizo un mejor trabajo
político?
López Pumarejo y Santos, que son las grandes figuras indiscutibles del Liberalismo. López Pumarejo es la primera figura política de Colombia, en el siglo XX, no tanto por lo
que hizo efectivo, sino porque abrió las ventanas del país para refrescarlo.
El ex presidente López Michelsen y usted han coincidido en identificar a Alejandro Galvis con la palabra “carácter”. ¿Por qué ha sido esta la palabra escogida?
Porque es una de las características más claras en Galvis Galvis. Era una persona muy radical, no se dejaba manosear y, cuando se trataba de principios, no era posible negociar con él. Dicen que
en una ocasión no le dio la mano al Presidente de la República (Roberto Urdaneta), y le dijo: “Yo no le doy la mano a un asesino”. Por eso, cuando Galvis murió, López utilizó esa palabra para
recordarlo.
La gente conoce a Alberto Donadío por su valentía a la hora de llevar a los poderosos al banquillo de los acusados. ¿Cree que el hecho de ser yerno del doctor Galvis pueda limitar su
objetividad a la hora de seleccionar y publicar los contenidos de este libro?
Sí, es posible. Aunque yo no lo conocí a él. Se dejaron por fuera muchas cosas porque era imposible publicarlas todas. Pero no había grandes secretos.
Además, él tuvo unos enemigos conservadores furibundos, como Pedro Nel Rueda Uribe, quien cuando quemaron el periódico era gobernador. Él escribió un libro contra Galvis Galvis que se llama “La
cremación de la moral” en el que lo ataca de todas las maneras.
Entonces no había nada para ocultar, porque la historia política de él ha sido clarísima: era enemigo a muerte de los conservadores. Y en la época de la violencia, dormían en el piso del garaje
de su casa unos 15 ó 20 soldados para cuidarlo porque pasaban “los Pájaros” disparando. Si no, la Policía lo hubiese matado.
¿Y por qué no se fue del país, como la mayoría de los patriarcas liberales?
Él no se quiso ir. Fue de los pocos jefes liberales que no se fueron. Esa es otra razón por la cual, después de la Violencia, los liberales siempre votaban por él, porque sabían que no los había
abandonado, que se había quedado y había sufrido lo que ellos también sufrieron.
¿Qué habría dicho el doctor Galvis, si hubiera visto al Partido Liberal de nuestros días?
No lo reconocería. No habría creído. La única causa de su vida era el Partido Liberal que en esa época no estaba dirigido por gente que estuviera dedicada a robar.
¿Se siente identificado, en algún aspecto psicológico o vital con el doctor Alejandro Galvis?
En la parte periodística, en la defensa radical de sus ideas y en sus ataques contra los conservadores.
¿Por qué este viraje de su tradicional periodismo investigativo especializado en destapar escándalos, a publicar un libro sobre un patriarca regional?
Porque ahora yo vivo en Bucaramanga, y me pareció muy importante el archivo de Galvis Galvis. Hay muy poquitos archivos de nuestras figuras del siglo XX, y si los hay, no han salido. Y la
Historia muchas veces se hace con base en marcos teóricos o ideológicos, cuando yo creo que es más interesante contarla a través de la vida de las personas, reflejada en sus cartas.
¿En qué otro prohombre colombiano de ese período que no hubiera alcanzado la Presidencia de la República, le gustaría profundizar para un posible libro?
Echandía.
Pero él sí fue Presidente.
Pero no titular. Él era íntegro, muy intelectual y gran jurista, aunque no era un hombre de acción. Eduardo Santos, que sí fue presidente también me interesa porque era un hombre de gran cultura,
muy fino. Infortunadamente dejó una muy mala descendencia indirecta. No hay una biografía de Santos, ni buena ni mala.
Sí, hay varias, y están publicadas.
Hay mucha gente que ha escrito sobre Santos, pero nadie se ha dedicado 5 años a escribir su biografía completa como periodista, diplomático y presidente.
Y sobre la familia Santos, muy emparentada con los Galvis, también se ha escrito mucho. Hay, por ejemplo, un libro que se llama “El Tío”.
Sí, pero ese es un libro de chismes sobre los sobrinos. Qué tal sacar un libro para decir que don Hernando Santos era homosexual...
Eso fue comentadísimo...
Usted debe conocer el chiste que había, en la época de Gaviria de que Hernando Santos iba por la carrera séptima con uno de sus muchachos, y se encuentran con Gaviria y entonces Santos le dice:
“Presidente, le presento a mi sobrino”, y Gaviria le contesta: “Yo lo conozco, él fue sobrino mío, el año pasado”.
|
|
|||||||
|
El autor - Alberto Donadío
|
|||||||
|
|
|||||||
|